RSS

La soñadora


Aunque penséis que lo soporto, mi cabeza está llena de esperanza por un lugar diferente.
Aunque penséis que sonrío, no dejo de preguntarme sobre mi destino.
Estoy pensando en todas las cosas que me gustaría hacer en la vida.
Soy una soñadora... Sueño con mañana desde ya.
Incluso si me veis triste, mi corazón sigue firme, porque sé que lo mejor aún está por llegar.
Y cuando todo es más difícil y creo que no puedo más, pienso en alguna estrella lejana...
Estoy pensando en todas las cosas que me gustaría hacer en la vida.
Soy una soñadora.

Yo tampoco no

¡Qué gran tarde la de este día! ¡Qué lujazo la compañía! Y qué descubrimiento, saber que John Mc Cain de jovencillo tenía su punto... Y cómo disfruté arreglando la historia de España frente a una buena tapita de salmorejo. Y descoyuntar los nacionalismos para volver a armarlos en seguida ("¡Es-ta-do, Es-ta-do!"). Y así, de un plumazo quitarle y ponerle la corona a Felipe como quien juega al ajedrez. Y disfrutar de las terrazas del Dos de Mayo en una tarde primaveral (everywhere you go, you always take the weather with you), criticar al cameror y dejarle veinte céntimosde propina porque no dejarle nada está feo. Y convertiros a la fe ortodoxa (me he ganado el infierno por hacer proselitismo... Mi única esperanza es no haberos convencido del todo). Ah: y liarme con los números (¿de verdad dije 20 000 libros? Mi casa no es tan grande. A ojo de buen cubero, dejémoslos... en unos 2 000). Aunque se me haya caído el mito de las chapitas (pero me gustan lo mismo) y aunque no te enviara una postal desde París...

Os agradezco enormemente la tarde de ayer. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto simplemente estando en una terraza y charlando. Chicos, vosotros tenéis un talento... A ver si es verdad que pronto podremos repetirlo :)

PS: ¡efectivamente, Catalina de Aragón era pelirroja!

12 horas en París

8h10
El tren llega la estación de Austerlitz.

9h15
Tras perderme en el metro y llegarme casi hasta Vincennes y vuelta, consigo salir en la parada de St.Michel-Notre Dame. Veo una torre gótica y me dirijo a admirarla.

9h30
Me doy cuenta de que he estado admirando la Sainte-Chapelle en lugar de la Catedral. Me uno a un inmenso grupo de turistas japoneses que me guían hasta Notre Dame.


Allí se encuentran, con alborozo, con otro inmenso grupo de paisanos... Y de británicos, y de españoles, y de gringos... Todos entran en la Primera Catedral Gótica del Mundo como en una taberna. Hacen fotos con flash sin ningún respeto, pegan gritos, echan carreras... Se supone que las catedrales son lugares para el recogimiento, pero hay más recogimiento en un concierto de las Spice Girls.

9h50
Salgo de Notre Dame sintiendo un odio inmenso hacia los turistas. Paseo por el Barrio Latino. Encuentro la mítica librería anglófona que sirvió de escenario para las primeras escenas de Antes del atardecer:

10h15
Me desayuno ampliamente (zumo, dos tostadas, té y un yogur casero con fresas de verdad, por 3'5€) en una terraza del Barrio Latino. Más tarde sabré que es la única terraza barata de toda la Isla de Francia. Pero en ese momento no sé apreciarlo. Al irme, el camarero me regala un plano de París, a pesar de que le digo que conozco la ciudad. Él insiste. Yo me niego. Finalmente le acepto el plano por no hacerle el feo. Resulta que el chico ha escrito su número de móvil en el margen... Hay que ver qué pava soy a veces.

11h
Paseando sin (casi) perderme (reconozco que eché mano del plano...), llego hasta la iglesia de la Magdalena. En definición de mi padre, "ese pastiche neoclásico que atenta contra el buen gusto".

La verdad es que la Magdalena es fea con avaricia. Y por dentro roza el espanto. Pero de tan fea, hasta hace gracia. La parte buena que tiene es un orfeón que es la envidia del mundo, y que en ese momento está ensayando. Menuda gozada. Esto sí que es recogimiento, y no lo de Notre Dame.

12h
Me entra hambre. Compro un bocata de atún con tomate (por 6€ que me duelen en el alma) en un puesto de la calle. Busco un lugar para comérmelo.

12h15
Encuentro el sepulcro de María Antonieta apenas a tres pasos de la Magdalena, rodeado de un jardín encantador.

Me como mi bocata sentada en el césped. Intento saborearlo lentamente, por lo que me ha costado. Luego leo un rato. Hace un calor de justicia y no hay ganas de apartarse de la sombra.

13h30
Paseo hasta la Concordia (otro lugar horrendo); de allí bajo todo el bulevar Haussman hasta la Gare Saint-Lazare, el "lugar común" en el que los dadaístas celebraban sus recitales públicos. Me fascina Dada, así que mi fascinación se trasvasa fácilmente a la estación, que me acaba pareciendo... pues eso, fascinante:

14h
Entro a mi entrevista de trabajo en el bulevar Haussman.

16h
Salgo de mi entrevista de trabajo (sí, no miento: dos horas de entrevista. Un horror). Cojo el metro hasta Montmartre.

16h30
Inicio el ascenso a pie de la colina de Montmartre.

16h40
Continúo el ascenso a pie de la colina de Montmartre... con el inhalador en la mano, por si acaso.

16h50
Desde una terraza de la colina de Montmartre, unos chicos se preocupan al verme inhalar del Ventolín como si me fuese la vida en ello. Me invitán a un café. Qué gente más maja hay en Montmartre... Adoro este barrio. Yo viviría aquí.

17h15
Continúo el ascenso a pie de la colina de Montmartre, acompañada por dos de los chicos.

17h20
Dejo a los chicos a la puerta de su casa y continúo el ascenso a pie de la colina de Montmartre.

17h30
¡El triunfo! ¡La gloria! Por fin diviso la basílica del Sagrado Corazón. ¡La escalada no ha sido en vano!

En definición de mi padre (que odia París), el Sagrado Corazón es un "pastiche neobizantino que insulta a los amantes del arte". Pero a mí el Sagrado Corazón me encanta porque parece una inmensa tarta de nata cubierta de azúcar glacé. Es mi edificio favorito de París: y teniendo en cuenta que siempre que fui a verlo casi morí de una crisis de asma, y aun así volví, creo que os hacéis una idea de lo mucho que me gusta.

17h45
Me dedico a corretear en torno al Sagrado Corazón como un perro en torno a su farola favorita.

18h
Desde los miradores de Montmartre se puede ver todo París:

18h10
Inicio el descenso a pie de la colina de Montmartre... que, increíblemente, me toma diez minutos escasos. Por el camino me encuentro con uno de los chicos que me invitaron a café y que me regala un bonito imán de una de las tiendas de recuerdos. ¡Qué majos son todos en Montmartre! En la calle de Clichy hay unos fornidos mozalbetes haciendo capoeira. Desde aquí hago un llamamiento: hombres que me leéis, ¡haced capoeira! ¡Nos alegraréis la vista!

18h20
Como me entra hambre, me dirijo hacia la plaza de la República, donde está la mejor pizzería del mundo.

18h45
Jo, pues la pizza no está tan buena como la recordaba. ¿Habrá cambiado de dueños el local? Lo malo de ir a París una vez cada cinco años es que acabas perdiendo las referencias.

19h
De camino a Austerlitz paso por la Bastilla. Nunca antes había estado... y no creo haberme perdido nada.

19h30
En la estación de Austerlitz, me tomo un té antes de subir al tren.

20h
El tren sale de Austerlitz. Conmigo dentro, se entiende.

Reflexión

Decía Jesucristo que todos somos hermanos.

Para mí que Jesucristo debía de ser del Bierzo, porque desde Orense hasta Ponferrada aún no conocí a nadie que no estuviera emparentado conmigo de alguna manera.

(Reflexión echa tras recibir la invitación de boda de una prima de Bembibre, cuyo prometido es de Toreno y familiar mío en tercer grado.)

Dejadme sola...

... que hoy estoy hiper-depre por un estropicio tremendo que me han hecho en la peluquería, que ya no me atrevo a salir de casa. ¡Qué injusta es la vida! ¡Dios le da tijeras a quien no tiene FP!

Así que pienso pasarme el finde encerrada en casa escuchando música deprimente, porque yo lo valgo.



Actualización

Como me he dado cuenta de que me leen en Ultramar, quiero explicar que la FP (Formación Profesional) es la titulación española que se da a quien tiene una educación de mínimo 2 años en algún oficio "manual", como mecánica de automóviles, fontanería, programación informática... y peluquería. Sería raro encontrar un peluquero sin este título hoy en día. De ahí el chiste.

Ya sé que no hay nada peor que explicar un chiste, pero es que me he quedado con la duda de si se entendería...

Che

Steven Soderbergh ha hecho una película sobre el Che Guevara (titulada simplemente Che) protagonizada por Benicio del Toro, que todos dicen que es extremadamente fiel a la verdadera historia.



Y yo me pregunto: ¿por qué el Che tiene acento cubano? ¿Nadie se dio cuenta en el equipo de rodaje de que si le llaman Che, por algo será?

Propongo que le cambien el nombre a la película: podría titularse Brodel, la versión cubana del Che.

Horchata, el gato

Mi amiga Agata es polaca y lo único que sabe decir en castellano, después de dos años en Madrid, es "Hola" y "Un café solo, por favor". El mes pasado, su novio finés, que desde hace un año está en Laponia haciendo la mili, vino de visita y le regaló un gatito. Agata se emocionó mucho y decidió no precipitarse en ponerle nombre, porque tenía que ser un nombre digno del amor que siente por su novio finés que hace la mili en Laponia.

Ayer fui con ella a merendar y me dijo, henchida de orgullo:

- "Ya le he puesto nombre al gatito."
- "¿En serio? ¿Y cómo se llama?"
- "¡Horchata!"

Supongo que no fue educado reírme en su cara. Pero es que pensé que lo decía en broma.

- "Pero, Agata, no puedes llamar Horchata a tu gato. La horchata es una bebida."
- "Lo sé, lo miré en el diccionario. ¡Pero es una palabra tan bonita!"
- "No es bonita. Es de chufa. Literalmente."

Agata se enfurruñó y no quiso darme más explicaciones. Cambiamos de tema y al cabo de un rato murmuró:

- "Es que tiene el sonido orch, y como acaba en ata, parece tan infantil..."

Y de repente pensé que mi amiga polaca ve la sucesión de sonidos de mi lengua materna de una manera mucho más pura y objetiva de la que yo seré nunca capaz; y me dio así como una envidia...