8h10El tren llega la estación de Austerlitz.
9h15
Tras perderme en el metro y llegarme casi hasta Vincennes y vuelta, consigo salir en la parada de St.Michel-Notre Dame. Veo una torre gótica y me dirijo a admirarla.
9h30
Me doy cuenta de que he estado admirando la Sainte-Chapelle en lugar de la Catedral. Me uno a un inmenso grupo de turistas japoneses que me guían hasta Notre Dame.

Allí se encuentran, con alborozo, con otro inmenso grupo de paisanos... Y de británicos, y de españoles, y de gringos... Todos entran en la Primera Catedral Gótica del Mundo como en una taberna. Hacen fotos con flash sin ningún respeto, pegan gritos, echan carreras... Se supone que las catedrales son lugares para el recogimiento, pero hay más recogimiento en un concierto de las Spice Girls.
9h50
Salgo de Notre Dame sintiendo un odio inmenso hacia los turistas. Paseo por el Barrio Latino. Encuentro la mítica librería anglófona que sirvió de escenario para las primeras escenas de Antes del atardecer:
10h15Me desayuno ampliamente (zumo, dos tostadas, té y un yogur casero con fresas de verdad, por 3'5€) en una terraza del Barrio Latino. Más tarde sabré que es la única terraza barata de toda la Isla de Francia. Pero en ese momento no sé apreciarlo. Al irme, el camarero me regala un plano de París, a pesar de que le digo que conozco la ciudad. Él insiste. Yo me niego. Finalmente le acepto el plano por no hacerle el feo. Resulta que el chico ha escrito su número de móvil en el margen... Hay que ver qué pava soy a veces.
11hPaseando sin (casi) perderme (reconozco que eché mano del plano...), llego hasta la iglesia de la Magdalena. En definición de mi padre,
"ese pastiche neoclásico que atenta contra el buen gusto".

La verdad es que la Magdalena es fea con avaricia. Y por dentro roza el espanto. Pero de tan fea, hasta hace gracia. La parte buena que tiene es un orfeón que es la envidia del mundo, y que en ese momento está ensayando. Menuda gozada. Esto sí que es recogimiento, y no lo de Notre Dame.
12hMe entra hambre. Compro un bocata de atún con tomate (por 6€ que me duelen en el alma) en un puesto de la calle. Busco un lugar para comérmelo.
12h15Encuentro el sepulcro de María Antonieta apenas a tres pasos de la Magdalena, rodeado de un jardín encantador.

Me como mi bocata sentada en el césped. Intento saborearlo lentamente, por lo que me ha costado. Luego leo un rato. Hace un calor de justicia y no hay ganas de apartarse de la sombra.
13h30Paseo hasta la Concordia (otro lugar horrendo); de allí bajo todo el bulevar Haussman hasta la Gare Saint-Lazare, el "lugar común" en el que los dadaístas celebraban sus recitales públicos. Me fascina Dada, así que mi fascinación se trasvasa fácilmente a la estación, que me acaba pareciendo... pues eso, fascinante:
14hEntro a mi entrevista de trabajo en el bulevar Haussman.
16hSalgo de mi entrevista de trabajo (sí, no miento: dos horas de entrevista. Un horror). Cojo el metro hasta Montmartre.
16h30Inicio el ascenso a pie de la colina de Montmartre.
16h40Continúo el ascenso a pie de la colina de Montmartre... con el inhalador en la mano, por si acaso.
16h50Desde una terraza de la colina de Montmartre, unos chicos se preocupan al verme inhalar del Ventolín como si me fuese la vida en ello. Me invitán a un café. Qué gente más maja hay en Montmartre... Adoro este barrio. Yo viviría aquí.
17h15Continúo el ascenso a pie de la colina de Montmartre, acompañada por dos de los chicos.
17h20Dejo a los chicos a la puerta de su casa y continúo el ascenso a pie de la colina de Montmartre.
17h30¡El triunfo! ¡La gloria! Por fin diviso la basílica del Sagrado Corazón. ¡La escalada no ha sido en vano!

En definición de mi padre (que odia París), el Sagrado Corazón es un "
pastiche neobizantino que insulta a los amantes del arte". Pero a mí el Sagrado Corazón me encanta porque parece una inmensa tarta de nata cubierta de azúcar glacé. Es mi edificio favorito de París: y teniendo en cuenta que siempre que fui a verlo casi morí de una crisis de asma, y aun así volví, creo que os hacéis una idea de lo mucho que me gusta.
17h45Me dedico a corretear en torno al Sagrado Corazón como un perro en torno a su farola favorita.
18hDesde los miradores de Montmartre se puede ver todo París:
18h10Inicio el descenso a pie de la colina de Montmartre... que, increíblemente, me toma diez minutos escasos. Por el camino me encuentro con uno de los chicos que me invitaron a café y que me regala un bonito imán de una de las tiendas de recuerdos. ¡Qué majos son todos en Montmartre! En la calle de Clichy hay unos fornidos mozalbetes haciendo capoeira. Desde aquí hago un llamamiento: hombres que me leéis, ¡haced capoeira! ¡Nos alegraréis la vista!
18h20Como me entra hambre, me dirijo hacia la plaza de la República, donde está la mejor pizzería del mundo.
18h45Jo, pues la pizza no está tan buena como la recordaba. ¿Habrá cambiado de dueños el local? Lo malo de ir a París una vez cada cinco años es que acabas perdiendo las referencias.
19hDe camino a Austerlitz paso por la Bastilla. Nunca antes había estado... y no creo haberme perdido nada.
19h30En la estación de Austerlitz, me tomo un té antes de subir al tren.
20h El tren sale de Austerlitz. Conmigo dentro, se entiende.