No, los años no han conseguido apagar la llama de mi odio. Es que si no me dedico a odiar a los suecos, no sé con qué llenar mis ratos de tedio.
Lo que más rabia me da es que, si me fui de Estocolmo sin cerrar yo misma mi cuenta en una sucursal, fue porque aún me quedaban dos sueldos de cobrar. Y en Suecia, al revés del resto del mundo, los salarios no se cobran a mes vencido, sino al cabo de dos (2) meses.
¡¡Raros, que sois unos raros, hombreya!!
Y cuando, dos meses después, ya desde mi pueblo, les llamé por teléfono, sólo me contestaba un contestador de ésos que son tan "populares" últimamente:
-- Si desea información sobre planes de pensiones, pulse o diga uno... Si desea información sobre capital riesgo, pulse o diga dos... Si desea conocer su saldo, pulse o diga tres-asterisco-F12-ñicñic-tsk-tsk... Si desea cagarse en la socialdemocracia sueca, por favor, espere.
-- ¡Quiero hablar con una persona! Jag vill prata med ett person!!
-- No le he entendido.
-- ¡¡Porque eres imbécil, máquina sueca de los c*!!
Dado que el teléfono no funcionaba, me decidí por
Hace dos meses, me cansé, decidí que pasaba de ellos, de la declaración de la renta sueca (seguro que no tienen agallas de venir a buscarme a casa y arrestarme por impago) y de los suecos así en general, y dejé de escribir, de llamar y de todo.
Y justo esta semana me escriben contándome que han cerrado mi cuenta y que. además, han cancelado mi deuda. ¿Será que se habían acostumbrado a mis amenazas y me echaban de menos? ¿¿Son o no son raros los suecos??
Hay gente a la que se la reconoce por sus filias. A mí se me reconoce por mis fobias.
Podría ser peor.