Se me había olvidado contar que en mi coqueto a la par que desventanado estudio no tengo internet ni televisión, lo que significa que estoy viviendo la vida un poco como en el siglo XIX (tampoco tengo microondas: imaginaos).
La idea de comprar una tele fue desechada inmediatamente porque sólo estoy por las mañanas en casa y lo único interesante que hay por las mañanas en la tele es el programa de humor que presenta Curry Valenzuela en Telemadrid, y sólo por eso no merece la pena comprarse una tele (aunque desde aquí hago un llamamiento a todos mis lectores a que vean el programa de Curry Valenzuela. Hay que darle audiencia. Esa mujer es grande, y su cardado también).
La idea de contratar internet se esfumó cuando me di cuenta de que todas las compañía tienen contrato de permanencia. Es decir, que el contrato de mi piso me dura doce meses y el de internet, dieciocho. Difícil. Primero creía que no podía pasarme sin bloguear; pero luego me di cuenta de que para lo único que quiero internet es para seguir bajándome la segunda temporada de Héroes, porque últimamente la bitácora ya no me engancha tanto. Y resulta que, por lo que me cuestan dos meses de conexión, puedo comprarme la serie entera en DVD, que la venden en la Fnac, con extras y todo.
Total, que ahora paso las mañanas leyendo y paseando, como las señoras del siglo XIX. Y me encanta. Seguramente no actualice muy a menudo en el futuro. Sigo leyéndoos en los ratos muertos en el trabajo, pero reconozco que no tengo tantas ganas de comentar. Mis disculpas.
Ah, y felices fiestas a todos y todas. Yatta!
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Hace 1 hora.