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Así es mi vida hoy por hoy: casi-casi lo mejor

Desde el lunes vuelvo a vivir en Madrid, en un piso muy chulo en plena plaza de Tirso, con otra chica. Mi nueva compañera de piso es oficialmente guay por varias razones:

- Cuando fui a ver el piso me dijo que me parezco a Jean Seberg (sabe decir lo que la gente quiere oír).
- Es montadora de cine. No sólo eso: ¡tiene su propia productora de cine y TV! ¡En el salón de casa!
- Tiene un gato negro llamado Fígaro que mastica las toallas.
- ¡Es rusa por parte de madre! ¡Y le gusta Tarkovsky!

Así que dudo que ninguno de vosotros tenga una compañera de piso tan molona como la mía.

La otra cosa guay es que ayer empecé un curso de guión cinematográfico en una escuela de cine de al lado de casa. Todos los profesores son argentinos, así que la escuela tiene que ser buena a la fuerza. La primera clase me dejó contenta, salvo por los otros estudiantes. El profesor nos mandó hacer grupos, irnos a un bar y en sólo 20 minutos redactar un fragmento de guión con la historia chico-encuentra-chica. Yo propuse a mis compañeros que la chica entrase en el bar disfrazada de osito rosa gigante, que siempre pensé que era una manera muy buena de ligar. Pero los otros me miraron como si estuviera loca y redactaron en cambio una típica escena en que el chico se acerca a la chica e inicia una conversación sobre el libro que está leyendo ella. Yo propuse entonces que fuera un libro de poesía, pero ellos dijeron que nadie lee poesía hoy en día, y que mejor que el libro fuese La Sombra del Viento, esa grandiosa novela que todos habían leído y que les había encantado, y que da a entender que el personaje es una chica culta (yeah, right). Yo por si acaso cerré la cremallera del bolso, no fueran a ver la antología de Anna Ajmátova que estoy leyendo y me mirasen raro por leer poesía. En ese momento me sentí anacrónica, anatópica y francamente anormal.

Y encima de todo, luego el profesor dijo que nuestro fragmento era "correcto, pero poco original". Claro. Si la chica hubiese llevado un disfraz de osito rosa gigante, no habría sido poco original. Ah...

Y finalmente, mañana voy a echar la matrícula para las clases de corte y confección (es lo bueno de trabajar media jornada, que puedo hacer un montón de cosas que antes no podía). A ver si con suerte, de aquí a dos años, me veis desfilando en la pasarela de Milán... O, bueno, en una pasarela cualquiera. La de mi casa, por ejemplo.

Y cuando me pongan internet en casa, contaré más chorraditas como éstas sin riesgo de que me despidan del trabajo por vaga :)

Cosas que enfurecen a un abogado, visto por su secretaria

Un abogado cualquiera, un día cualquiera:

- Oh, qué contrariedad. Hemos perdido el caso en el que llevábamos cinco años trabajando y eso le va a costar a la Firma varios millones de euros. Es una faena. Y encima tengo al niño con escarlatina y no he dormido nada en toda la noche. Mi mujer y yo estamos muy preocupados. Qué mala pata.

El mismo abogado, otro día cualquiera:

- ¡¡ME CAGO EN LA P*** MÁQUINA DEL CAFÉ!! ¡¡OTRA VEZ ESTÁ FUERA DE SERVICIO!! ¡C***! ¡¡ME TOCA LOS C****** QUE NUNCA FUNCIONE NADA EN ESTA OFICINA!! ¡¡J***R, QUE NO PUEDA TOMARSE UNO NI UN P*** CAFÉ, HOS****!! ¡¡ME C*** EN DIOS Y EN LA P*** MADRE DEL QUE INVENTÓ LA MÁQUINA DEL CAFÉ!! ¡¡***************!!

Abogados. Animalitos.

Sarah Palin, ¡ese ser!

No ando muy metida en la política estadounidense, donde todos me parecen igual de conservadores y reaccionarios, pero esta mañana he recibido de mi familia de Ultramar esta imagen que lo resume todo en una frase sencilla y fácil de comprender:

El abogado, su secretaria, la oficina de Londres y un restaurante tandoori

Uno de mis jefes, el Ejecutivo Pasivo-Agresivo, tenía hoy una reunión en Tudela (de Navarra, no de Castilla) y el lunes tiene otra en la sede de la Firma en Londres.

Entré a trabajar a las 14h, como siempre. A las 14h10 recibí un mail del director de la oficina de Londres pidiéndome que averiguara si a mi jefe le gusta la comida tandoori, porque para celebrar la inauguración de una filial en Lahore, la Firma quería invitarle a un restaurante indio, pero en plan sorpresa. Le llamé para explicarle que el Ejecutivo Pasivo-Agresivo no estaba y que por tanto no podía averiguarlo. Me preguntó cuando volvería y contesté:

- "He's not coming back today. He is in Tudela of Navarre"

Me pareció importante especificar que era Tudela de Navarra y no Tudela de Castilla, para no llevarles a confusión. El director inglés me respondió entonces que le llamara y sutilmente me enterara de qué tipo de comida le gustaba.

Así que colgué al director de Londres y llamé al hotel de mi jefe en Tudela (de Navarra, no de Castilla). Puedo ser una persona muy sutil cuando quiero. Le dije:

- "Hola, ¿cómo está yendo la reunión? ¿Qué tiempo hace? El hotel, ¿bien? ¿Y cuándo vuelves? Ah, claro, si el viaje te lo reservé yo, claro que sé cuándo vuelves. ¿Te veré antes de que te vayas a Londres? Y una cosita, sólo por saber, ¿a ti te gustan los restaurantes exóticos? Ya sabes: tailandés, vietnamita, indio... Ese tipo de cosas. Yo por ejemplo estuve el otro día en un restaurante tandoori de Malasaña que era una gloria. ¿A ti te gusta la comida tandoori?"

El Ejecutivo Pasivo-Agresivo me interrumpió con un inmenso suspiro y dijo, muy lentamente:

- "Mira, Superflicka, tú eres fantástica, de verdad; pero sabes que hace muy poquito que me dieron el ascenso y ahora mismo no tengo tiempo de salir con chicas. Lo siento de veras."

Creo que de todas las veces en mi vida que un hombre me dijo que no, ninguna fue tan humillante como ésta.

Jo.

Mamá Demóstenes

Hace ya una semana que me saqué el carnet de conducir y aún no he conseguido convencer a mi madre de que me deje su coche para ir al trabajo. No sé si lo conseguiré, porque mi madre es una mujer culta y estudiada que domina la oratoria dejando tamañitas mis protestas, que machaca sin piedad con argumentos como éste:
- "Si a mí no me preocupa que tengas un accidente y te pase algo. A mí lo que me asusta de verdad es que me vayas a rayar la pintura, y fíjate tú qué disgusto."
Amor de madre.

La Malvada Gorda Enana del tribunal de oposición

Malvada Gorda Enana: bueno, parece que a este tribunal le gusta mucho su proyecto educativo, cosa que yo no entiendo [sic]. Por ejemplo, habla usted mucho de Chomsky y de Austin y Searle, pero creo que ignora por completo la ley vigente.

Superflicka: noooooo, qué va. Yo tengo la ley vigente en mente todo el rato. [Reconozco haber usado cierto tono de pitorreo... Pero la verdad es que dudo mucho que la ministra de Educación sepa más de la enseñanza de idiomas que Chomsky o Austin y Searle]

Malvada Gorda Enana: ¿de verdad? Pues descríbame usted las Competencias de Base descritas en el Anexo I de la Ley Orgánica de Educación y de qué manera se reflejan en su programación didáctica.

Superflicka: ¿ein?... Ahm... Puesss... Las Competencias de Base recogidas en la ley son de gran importancia... Mmmmm... Por ejemplo, yo en mi programación hago mucho hincapié en la competencia oral, porque como expresa Chomsky, la lengua hablada precede a la escrita en la la naturaleza y... Estooo...

Malvada Gorda Enana: [interrumpiendo] Le he preguntado por las Competencias de Base, no por las teorías de Chomsky. Si no se las sabe, simplemente dígalo.

Superflicka: Ya sé lo que me ha preguntado; no soy sorda ni retrasada mental. Y además yo soy lo bastante respetuosa como para no interrumpir a alguien que está hablando* [*"J'ai compris la question, j'suis pas sourde ni handicappée mentale; et par ailleurs j'suis respectueuse et lorsque quelqu'un parle j'm'tais la gueule et j'écoute"]. Las Competencias de Base recogidas en la LOE se resumen en tres: el autoaprendizaje, es decir aprender a aprender; la práctica en situaciones reales, por ejemplo con los extranjeros que visitan las islas; y la utilización de la lengua en su contexto cultural. Todas ellas están incluidas en mi programación bajo la rúbrica de Objetivos de Curso, en la página 7. Gracias por preguntar.

No estoy segura de que insultar a un miembro de tribunal sea la mejor manera de aprobar una oposición, así que ni me molesto en esperar a que salgan las notas... Pero al menos dejé constacia de que a) la Malvada Gorda Enana iba a por mí desde que entré en la sala; b) conozco la ley, aunque me parezca una solemne chorrada; c) ni a un miembro del tribunal, ni a mis alumnos, les tolero que me falten al respeto: delante de una pizarra mando yo, y el que quiera hablar que levante la mano.

Dentro de dos años, la Malvada Gorda Enana ya no será miembro del tribunal, y entonces, ¡volveré! La venganza es un plato que se sirve frio... ¡Bwajajajaja!

Hoy tengo poco tiempo y hay tantas cosas que arreglar

No, no me he ido, pero ando con la mente en otra parte; aunque prometo que pronto volveré a escribir. De momento, y resumiendo, os cuento: no, no me fui a París (sí: me arrepiento, y especialmente de los motivos ultrasecretos que me incitaron a quedarme; vergüenza debería darme), vuelvo a trabajar de secretaria (qué emoción... Aunque al menos es sólo media jornada), estoy buscando piso en Madrid, el martes me voy a Canarias a seguir con mi oposición (sí, sigue: no se acaba nunca...), mi amiga italiana va a venir a verme y no puedo dejar de escuchar en bucle Debería plantearme cambiar de La Casa Azul.

Cuando todo lo anterior esté asentado / solucionado / finiquitado (táchese lo que no proceda), volveré a mi bitácora. Hasta entonces, pórtense bien y beban mucha leche.