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Lo que aprendí de Disney

Ángel escribió un artículo en el que aseguraba que las viejas películas de Disney eran buenas películas. Yo me he permitido escribir otro explicando porqué nunca dejaría que mis hijos vean películas de Disney (salvo Fantasia). Disculpen las molestias.

1.
Los aristogatos (1970) y La Dama y el Vagabundo (1955): la gente de clase alta es, por lo general, buena, pero sufre las envidias de la gente de clase baja. Las chicas de clase alta deben comportarse de acuerdo a su clase y no mezclarse con chicos de clase baja, a no ser que éstos esten dispuestos a respetarlas. El premio para un chico de clase baja que respeta a una chica de clase alta es aprender buenos modales para llegar a ser de clase alta también. No sé si me explico.

2. El Rey León (1994): la sociedad necesita un gobierno (es decir, que no puede autogobernarse). Las mujeres no son aptas para gobernar. Dos razas no pueden convivir en paz; siempre hay una que es más pura que la otra. Seguramente sabréis que Disney odiaba más que a nada en el mundo a los niños y a los comunistas.

3. La Sirenita (1989); La Bella y la Bestia (1991); La Bella Durmiente (1951): la mujer, inocente e ignorante, desempeña un papel pasivo. Su objetivo en la historia es conseguir un hombre. Si no consigue un hombre, su castigo es la muerte. La mujer, por tanto, sólo alcanza su valor con un hombre a su lado.

4. El jorobado de Nuestra Señora (1996); La Bella y la Bestia (1991): los hombres pueden ser feos y un poco retrasados, porque para ellos la belleza está en el interior. Las mujeres han de ser prefectas.

5. Mulán (1998): incluso aunque una mujer muestre que vale tanto como un hombre, sólo puede alcanzar la felicidad cuando encuentre pareja.


PD: Muchas de las películas de Disney están basadas en cuentos populares, que presentan personajes estereotipados. Estos estereotipos seguramente eran muy válidos y necesarios en el siglo XVIII, pero me parece insultante que intenten mantenerse actualmente, cuando la mujer ocupa un nuevo lugar en la sociedad (ganado a sangre y hierro) y está más o menos asumido que todos somos iguales independientemente de nuestro nievel social. Suele haber muchas protestas sobre la violencia en el cine, pero nadie se queja de los estereotipos que se transmiten a nuestros niños. Me recuerda a una amiga mía, muy fan de Eminem, que protestaba que se censurasen las canciones de Eminem y en cambio a todos les pareciese bien que Christina Aguilera cantase cosas como "Lo que una chica realmente quiere es hacer feliz a un chico".
En lo que a mí respecta, mi consigna es: "menos Disney y más Ghibli". Pero admito que tal vez yo sea una paranoica... Todo puede ser.

Snob

Ayer me enteré de que la palabra snob procede del latín: son las siglas de Sine Nobilitas ("sin nobleza"), que durante el Imperio designaba al pueblo llano y que durante la Edad Moderna pasó a designar a los burgueses adinerados que afectaban maneras de nobles sin serlo; los que hoy llamaríamos wannabes.

Estoy muy orgullosa de saber esto; estaréis de acuerdo conmigo en que no hay nada más snob que conocer la etimología de la palabra snob. Y hoy tengo el día muy snob (and proud of it!).

Matrimonio con hijos

Mis padres son la única pareja (que yo conozca) mayor de 55 años, con más de 25 de convivencia, que celebra con pasión guerras de cosquillas en el sofá del salón. Mientras escribo esto, oigo los chillidos de mi madre:

- "¡No, en las axilas no se vale! ¡¡No se valeeee!! ¡¡¡¡IIIIIIIIIHHHH!!!!"

Jo, qué paciencia hay que tener en esta casa.

Vacaciones en el mar Negro

Primera sorpresa: Ucrania no es Rusia. Para mi decepción inicial, Ucrania no es un país que se cae a trozos, que vive de su pasado y del petróleo: Ucrania es un país bastante moderno, cuidado, muy verde, de costumbres europeas, con una clase media bastante boyante... En Odesa (y en ningún lugar de Ucrania, según parece) no se ve ni un sólo vestigio de que el país hubiese pertenecido a la URSS; ni en estatuas (las dos o tres de Lenin que había fueron destruidas y en sus pedestales se hiergue hoy Taras Shevchenko, el poeta nacional), ni en el nombre de las calles (por cierto: la avenida principal de Odesa se llama Deribasovskaya, en honor al fundador español de la ciudad, José de Ribas, que fue amante de Catalina la Grande).

Ulitsa Deribasovskaya

Segunda sorpresa: Ucrania no es un país bilingüe, como creí al principio. La lengua oficial única es el ucraniano (desde hace unos años, impuesta por el nacionalista Viktor Yúshenko, que es buena gente pero, en fin, nacionalista, y ya se sabe...). Sin embargo, el ruso es la lengua materna del 70% de la población, y un 25% no entiende ni zorra de ucraniano. Los rusohablantes, que son mayoría en el sur, el oeste y en Kíev, se enfrentan a carteles en ucraniano, televisión en ucraniano, cine en ucraniano, prensa en ucraniano, colegio en ucraniano... como si el ruso no existiera. La visita de Yúshenko a Odesa la semana pasada provocó una pequeña manifestación de parte de los rusohablantes que solicitaban un país bilingüe, en el que ambas lenguas tengan el mismo peso. Pero los nacionalista ucranianos son tan descarados como para afirmar que "detrás de cada rusohablante, hay un espía de Moscú".

En fin, dejando aparte la política lingüística, el gobierno de Viktor Yúshenko ha hecho grandes maravillas con el país. No sólo el impulso que ha dado a las clases medias; estando en Odesa pude ver que el país abunda en una cosa que le hará prosperar; una nueva intelligentsia con la que construir un futuro de prosperidad y modernidad; un grupo social que servirá de base para una sociedad totalmente europea:

¡¡POPIS!!

La noche odesana no tiene nada que envidiarle a la movida madrileña: hasta la sobrina de Alaska se pasa a veces por aquí.

A quién le importa

Odesa es la ciudad perfecta para hacer tres cosas muy típicas de las vacaciones: la primera, como he dicho es salir de marcha. Yo, que de normal soy lo más aburrido del mundo, he pasado quince días durmiendo cuatro horas escasas (y porque a las 8 tenía clase de ruso, que si no...); incluyendo la noche de mi cumple, en la que no dormí en absoluto, y eso que caía en domingo. Por cierto, la noche de mi 25º cumpleaños fue la memorable noche en la que probé la absenta por primera vez (y última, lo juro... buff).



Sin sonido, sorry... Es lo que tiene mi cutrecámara.

La segunda gran cosa vacacional de Odesa es, por supuesto, la playa. Hace ya 6 años compré un bikini que sólo había utilizado dos veces, en Vigo y en Alicante. Pues ya quisieran en Vigo en Alicante tener las playas que tienen en Odesa... Y sobre todo ese clima, que hace que sólo quieras estar en el agua (de media, entre 36º y 40º... El flequillo se me quedaba churretoso con el sudor). Además en las playas ucranianas está prohibido el topless, así que las jovenzuelas ucranianas se las apañaban para llevar los bikinis más mínimos posibles, ofreciendo perspectivas como ésta:

No es un string: es un bañador que se fue deshilachando y...

Y, finalmente, si alguna vez te ocurre que te canses de la playa y de la fiesta (o, como en mi caso, que te sientas culpable por no cumplir con tu autoimagen de chica culta e instruida), siempre puedes ir a visitar el centro de Odesa, con sus edificios neoclásicos, sus iglesias bizantinas o, por supestísimo, las escaleras del Potemkin:

(Yo no soy así de bajita; es la perspectiva)

No voy a decir que éstas han sido las mejores vacaciones de mi vida porque ya tengo una edad (¡25 añazos! Es que no me lo creo) y sé que todo puede siempre superarse. Pero al menos han sido los mejores quince días de 2008; he conocido a un montón de ucranianos y de guiris rusófilos; he bailado, he bebido, me he reído como hacía siglos que no lo hacía; me he bañado en el mar; y, en fin, supongo que simplemente he disfrutado de mis vacaciones :)

El final del verano

Me vuelvo de Ucrania con 25 anyos recien cumplidos, un teclado sin tildes, muy buenos recuerdos, un corazon roto y recosido, un poquito (mas) de mala leche, un nivel B2 de ruso (segun mi diploma), una camara llena de fotos, una preocupante sordera en el oido izquierdo (tocan medicos), una resaca como no las recordaba, unos tacones de veinte centimetros (con lo que yo he sido), un cierto afecto por las cucarachas de mi residencia, un bronceado de envidia, una picadura de cierta medusa del mar Negro, los pies destrozados de tanto caminar, varios discos de musica rusa, un par de buenos amigos que duraran, un poco de тоска (morrinya) y otro poco de авось (optimismo), y una cancion en mi cabeza que no se borra...



Hoy es mi fiesta de despedida (si, la que me hacen ucranianos y guiris, que en realidad no piensan que yo sea una Zorra Implacable...). El lunes, relato completo de mis aventuras en Odesa.

Rollitos de verano

Me horroriza en lo que me estoy convirtiendo...

Y solo es mi tercer dia... Ucranianos y guiris haran una fiesta el dia que me vaya.

Entrada de relleno

Me vengo a pasar la noche a Madrid para coger el avión de madrugada, y de repente me doy cuenta de que no sé de qué terminal sale. Y me digo:
- "Pues vamos a un cíber a revisar el correo de confirmación de la compañía"
El único problema... es que no tengo ni idea de dónde hay un cíber cerca de Tribunal, así que he acabado viniendo al VIPS, donde he pagado 2 eurazos por 30 minutos de conexión. En comprobar la terminal de salida de mi avión he tardado 48 segundos. Pero me niego a levantarme de este ordenador hasta que no se me haya gastado la media hora.
Me quedan 25 minutos.
Me quedan 23 minutos.
(Ya avisé que era una entrada de relleno... Pero esta entrada vale dos euros)
Me quedan 20 minutos.
(Por cierto, salgo de la terminal 4)
Me quedan 19 minutos.
Me quedan 17 minutos.
(¿Alguien más piensa que Shia LaBoeuf es nombre de drag queen?)
Me quedan 15 minutos.
(Y si yo me voy a Odesa, que es la San Petersburgo del Sur; y si San Petersburgo es la Venecia del Norte, ¿Odesa es la Venecia del Norte del Sur?)
Me quedan 14 minutos.
(Para mí que este reloj está trucado)
Me quedan 12 minutos.
Me quedan 11 minutos.
(A lo mejor no es buena idea volar con las Aerolíneas Checas. Debería haber ido con Air France, aunque fuera más caro. Jo, pero es que eras muy caro. La duda me corroe)
Me quedan 9 minutos.
(Glenn Close y Meryl Streep son la misma persona)
Me quedan 5 minutos.
(Mmmm... creo que voy a leer algún blog vuestro...)
Fin de la media hora.
(Mierda)