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Vacaciones (cuarta parte y final)

¡Ya tenemos ganadora!
La muy grande, sabia y guapísima Black Betty ha ganado un souvenir al más puro estilo ucraniano, que recibirá en su casa en el plazo de un mes (siempre que tenga a bien mandarme su dirección al correo habitual). ¡Enhorabuena a la ganadora!
Y muchas gracias a todos los participantes (mención especial para Habibi que ha sabido mantener el misterio hasta el último momento ^^).
Seguid todos atentos al blós, que ya se me ocurrirá algo que contar sobre mis vacaciones en el mar (Negro).

Vacaciones (tercera parte)

Como veo que ya estáis orientados, os doy hoy la pista definitiva:



Ya sabéis: el primero que acierte el nombre de la ciudad se llevará un regalo súper kitsch a elegir entre un set de matrioshkas, un huevo de Pascua lacado a mano, un icono de la virgen de Kazán, un peluche de Lenin o lo que a mí se me ocurra.

¡Suerte!

Vacaciones (segunda parte)

Frío, frío...

Andáis todos muy desencaminados, así que he decidido daros una pista sobre la región del mundo a la que voy:



El nombre del país se menciona en el segundo 00:56 (hala, a practicar el listening). Recordad que, en todo caso, es la ciudad la que tenéis que adivinar... La pista de mañana será sobre la ciudad concreta (tampoco quiero poner el juego muy difícil porque si no, no me comenta nadie).

Venga, ¡todos a adivinar! ¡Pensad que está en juego un souvenir para poner sobre la tele, al lado de la sevillana de plástico y el acueducto de arcilla!

Vacaciones (primera parte)

El domingo que viene a estas horas más o menos estaré de camino a mi lugar de veraneo. Como entre tanto no se me ocurren muchas cosas que contar, he decidido hacer un concurso: al primero que adivine el nombre de la ciudad en la que pasaré mis vacaciones le compraré el souvenir más kitsch que encuentre y se lo enviaré a casa. Yo os iré dando pistas; de hecho ya os he dado la primera pista:


EN ESTA REGIÓN DEL MUNDO ABUNDAN LOS SOUVENIRES EXTREMADAMENTE KITSCH


1. Habibi, Ángel y Josef ya saben la respuesta porque son muy listos: que sepáis que como me estropeéis el juego aguantaré la respiración hasta ponerme morada y me moriré. Avisados quedáis.
2. Podéis aventurar todas las hipótesis que queráis: la válida será la que déis en la última entrada antes de mi viaje (o, en caso de empate, el que haya mantenido la respuesta correcta desde el principio).
3. Los gastos de envío corren a cuenta del ganador (es lo mínimo... Teniendo en cuenta que a lo mejor gana uno que esté en Argentina o p'allá pal fin del mundo).
4. ¡Hagan sus apuestas!

¡Vergüenza debería darte, Woody Allen!

Estaba yo toda aburrida ayer por la tarde y en éstas que me dije:

- "Venga, vamos a ver una pinícula de Woody Allen"

Así que me dirigí a mi espléndida filmoteca (ejem... una carpeta del ordenador con pelis pirateadas) y elegí Días de Radio, porque aún no la había visto.


La primera escena me causó mucha risa. Es esa escena en que dos ladrones entran a robar en una casa de noche; suena el teléfono y para no alertar a los vecinos lo contestan: se trata de un concurso de la radio que les reta a adivinar el título de una canción que está sonando. Los ladrones aciertan y el público les aplaude; el locutor les informa de que son ganadores del mayor premio del programa.

Al ver esto, me dije:

- "Esta escena es famosísima, casi me la sé de memoria; pero, ¡qué buena es!"

Y de repente, me entró la duda: ¿cómo puedo saberme de memoria una escena de una película que no he visto nunca? Sobre todo porque a mí esa escena... a mí me sonaba que era en blanco y negro...

Y de repente, mi voz interior me gritó:

-"¡¡Plagioooo!! ¡¡Esa escena no se la inventó Woody Allen!! ¡Está calcada de Historias de la Radio!"


A ver, vamos a ver, me siento confusa. La temática de las dos películas es casi idéntica; por no hablar del título. Pero es que lo de esa escena... eso canta mucho, Woody Allen. Ya sé; me dirás que es un homenaje a Sáenz de Heredia, ese director tan admirado por ti junto a Ingmar Bergman. Si no fuera por el detalle de que en EEUU ni Dios le conoce. Y claro, el sentido último de un homenaje es que el mundo se de cuenta. ¿Y acaso te faltaba sitio en los créditos para contar que, tanto la idea del guión como la escena inicial las habías homenajeado de una película española de 1955, Woody Allen?

Pero una cosa más me tortura, Woody Allen: ¿a cuántos directores que no conozco has homenajeado? ¿Cuántas películas antiguas de la URSS tuviste que ver antes de hacer La última noche de Borís Kruchenko?

Me has decepcionado, Woody Allen. No pienso volver a confiar en ti. No eres ningún genio: eres un copiota.

Y una cosa más te digo: Historias de la Radio es mucho mejor que Días de Radio; dónde va a parar.


Mejor no prometer lo que no se puede cumplir

Soy muy admiradora de Emir Kusturica (se lee [Kusturitsa]). Sus películas son exactamente como yo opino que deberían ser todas las películas: a medio camino entre el esperpento y el cuento de hadas, con historias de amores ingenuos que siempre acaban bien, con animales tan protagonistas como los propios personajes, con bandas de música eslava correteando por las montañas...

Pero... No sé cómo decir esto... Prométeme no me ha gustado. Parece la película de alguien que imita a Kusturica, sin que le salga bien del todo. Para empezar, Goran Bregovic, el compositor habitual de las bandas sonoras de Kusturica, no figura en los créditos: en su lugar, aparece Stribor Kusturica, ¡el hijo del director! No sé si sólo me pasa a mí, pero el trabajo de los enchufados no lo valoro mucho. Y mucho menos en este caso, que el "niño" se ha permitido colar en la mitad de la peli ¡una canción de Abba! ¡Sacrilegio! ¿Qué pintan Abba en una película de Emir Kusturica? ¿Dónde están los violines, los acordeones, las trompetas? Salí del cine con dolor de oídos.

En segundo lugar, la película intenta ser una mezcla entre la historia de amor de La Vida es un Milagro y la violencia esperpéntica y desmedida de Underground: y no alcanza a ninguna de las dos. El autoplagio no siempre funciona, Emir.

Aunque una cosa tiene la película que a mí me gustó, porque es nueva en el cine de Kusturica: hace un par de años el director, de origen bosnio-musulmán, se convirtió al cristianismo ortodoxo. En esta película se nota, porque hay numerosas referencias a los iconos y a la tradición ortodoxa; incluso aparece al final una ceremonia de boda ortodoxa, que en mi opinión es la más bonita que existe (el novio y la novia son coronados como reyes ante Dios). Pero como esto es una de mi inexplicables filias personales, no sé si realmente le añade valor a la película.

El último fallo es que da la impresión de que la historia no se acabe nunca. Los malos (que son malos malísimos, como en todas las pelis del amigo Emir) sufren un escarmiento tras otro, después de lo cual piensas: "Bueno, ahora ya volverán al pueblo y se casarán". Pero no, los malos siempre vuelven a aparecer, sin que se sepa cómo ni de qué manera, y venga a joder la marrana otra vez. Son malos cansinos, de esos a los que odias porque están alargando el metraje inútilmente, mientras que tú sólo deseas que se acabe todo para dejar de eschuchar esa horripilante banda sonora.

En fin, sigo siendo muy fans de Kusturica, porque todo genio tiene un desliz, y porque el autoplagio no tiene por qué ser tan malo (ahí están Woody Allen, José Luis Garci, Jean-Luc Godard... que llevan haciendo la misma película desde los ochenta); ahora, desde aquí te lo digo, Emir: ¡el autoplagio o se hace bien o no se hace! ¡Y que vuelva Goran Bregovic!

Blografía

Mi primer intento fue hace ya cinco años: vi en el telediario un reportaje sobre el "fenómeno blog" (del que hasta entonces no había oído hablar) y cómo algunos blogueros habían puesto en jaque al sistema, a ciertas multinacionales o a sus gobiernos, y decidí apuntarme. Era un blog de opinión militante (por aquella época todo lo que yo hacía era militante; con la edad me he ido aburguesando), pero no alcanzó mucho eco, porque después de escribir la primera entrada olvidé la dirección del blog y nunca más volví a acceder a él. Fue un poco frustrante.

Mi segundo intento se titulaba "La fille aux yeux grands ouverts" y me duró exactamente tres entradas. La idea era tener un blog súper secreto que escribir en los ratos muertos de la oficina, pero luego descubrí que el vigilante de prosegur de por la noche entraba en mi ordenador y lo leía, y como entre otras cosas había escrito que estaba enamorada de uno de los comerciales, tuve miedo de que se lo fuera contar a todo el mundo, y no volví a publicar.

Mi tercer intento fue un fotolog que escribía a medias con una amiga. A mí lo que me gustaba era escribir, y la verdad es que las entradas con mucho texto que publicaba yo (como la del Club de las Planas o la de los políticos sexis) tuvieron mucho éxito. Luego mi amiga y yo dejamos de hablarnos y ella tuvo el descaro de cambiar la contraseña del flog para poder seguir publicando sin mí. Pero la castigó Dios, porque todos mis amigos dejaron de comentar, y al final el fotolog murió en el olvido.

Mi cuarto intento se titulaba "Mi gato Rasputín en el principio del fin" y lo firmaba con el pseudónimo de Lisabeta Koklakova (un personaje de Los Hermanos Karamazov). Fuera del fotolog, fue el que más me duró: unos seis meses. En él ahondaba en mi amor ultra secreto por el comercial de mi empresa (sigo creyendo que es el hombre más guapo del mundo; lo malo que tenía es que no era muy inteligente y resultó estar casado; así que preferí idolatrarle en la distancia) y aprovechaba para soltar todas mis rayadas mentales-fijación por la cultura rusa. En esos seis meses tuve un sólo comentario: de Bosco (gracias, majo ^^). El blog cayó en el olvido porque cambié de trabajo y me enamoré de otro.

Mi quinto intento fue Ai No Shirushi, que empecé a escribir como catarsis cuando el otro chico me dejó más tirada que una colilla. En origen también era súper secreto, pero el mismo día que lo creé un compañero del curro andaba trotando alrededor y preguntó qué hacía, y se lo tuve que decir. Al final el secretismo se evaporó solo; aunque la verdad, no sé cuántos de mis conocidos que aseguran que me leen lo hacen de verdad habitualmente.

Dejé Ai No Shirushi por problemas técnicos (alabo las intenciones de Blogia, pero son un poco chapuceros), pero considero que este blog y el anterior son realmente el mismo, así que creo que finalmente conseguí el intento definitivo. Veremos.

Top 5 Sexy Dead Men

5. El Zar Nicolás II. Tal vez no era el hombre más listo de su tiempo, ni el más simpático, pero oyes: bien guapo que era. Y un santo, además, según la Iglesia Ortodoxa (la única verdadera, no lo olvidéis).








4. Gustavo Adolfo Bécquer. A mí es que el rollo romántico de siempre me ha ido mucho. Los románticos eran los popis del siglo XIX: vestían de forma anticuada, sólo hablaban de sus sentimientos y decían que el mundo no les comprendía. Y lo bueno de ser romántico que es que no existían las fotos, así que algún otro amigo romántico te podía pintar en un cuadro en el que salieras bien guapo y así, con aire romántico.



3. Yuri Gagarin. El primer hombre en el espacio, para quien no lo sepa. ¡Era tan riquín! Como era así de guapo, la URSS le usó un montón para sus cosas de propaganda y lavado de cerebros y esas cosinas. Así que el pobre pues lo pasó un poco mal, porque "no tenía pensamiento político" (eso significa que no le molaba el régimen). ¡Pero qué guapo era!






2. El Che Guevara. Vale, creo que éste era evidente. No creo que nadie tenga dudas; guapo, aventurero, rojo y argentino: ¡es que no se le puede pedir más a un hombre! Si hasta muerto estaba guapo...












1. El tío que posó para el David de Miguel Ángel. No sé si se puede estar enamorada de una estatua, pero yo llevo desde cría encandilada con ésta. Para mí es el modelo de perfección masculina. Si pudiera, viajaba en el tiempo y me traía al modelo de Miguel Ángel para mi disfrute personal. Lo sé: soy un poco Pigmaliona...





PD: Sí, he vuelto, más o menos... Ahora tengo que recuperar el hábito de publicar (y la confianza en la blogosfera).