RSS

Arte y Pico


Miss Ketchup ha sido tan maja de otorgarme este premio porque dice que le hace gracia lo que escribo. A pesar de que este es un blog serio y me parece fatal de la muerte que la gente se ría de mis fatalidades, he decidido dignarme a aceptarlo ;)

Las reglas del premio son las siguientes:

1) Debes elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.

2) Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

3) Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado

4) Premiado y premiador, deben exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio.

5) Exhibir estas reglas.

Pues bien, como sé que estáis todos temblando de la emoción (claaro), paso a enumerar a mis premiados:

Prime: Ángel, porque le prometí que cuando hiciera una lista de mis bitácoras preferidas le pondría a él primero (yo nunca cumplo mis promesas, pero en este caso haré una excepción).

Segun: Denise, porque me encanta la manera en que se describe a sí misma; con tanta sinceridad que no puedo evitar identificarme a veces. Me ha hecho descubrir que mis manías, al final, son bastante normalillas.

Tércer: Hugo, porque tiene una afilada visión de la vida, me da lecciones de cine en cada artículo, y escribe entradas muy largas que se leen en un suspiro.

Cuarti: Habibi, porque nos tiene abandonados y a lo mejor así vuelve. ¡Habibi, vuelve, da señales de vida, plis! ¡Tu público te reclama!

Ulti: Cvalda, porque es mi bitácora de referencia. Es la primera de las que leí cuando empecé a escribir y me encanta. Me gusta cómo escribe y la forma tan irónica de ver las cosas que tiene.

Bueno, ya está. No sé si alguno seguirá la cadena pero os aviso que como relleno para cuando no tienes ideas está genial. Un besillo a todos.

Me mojo

Humor

Se me había olvidado contar una cosa por la que seguramente me odiarán casi todos mis comentaristas, y es que hace poco finalmente me acordé de ver Muchachada Nui y me aburrí enormemente. Yo iba muy dispuesta a reírme y no lo conseguí. Creo que es una cuestión de gustos, porque vi que el programa estaba muy bien hecho, con muchos medios, las caracterizaciones curradísimas... Pero nada, ni una media sonrisa siquiera.

Yo tengo mi lista de los tres programas de televisión que más me han hecho reír de toda la historia de la tele. Creo que hoy en día mi sentido del humor televisivo se limita a sentir nostalgia por estos programas. Pero es que cuando el listón queda tan alto...

En tercer lugar están Faemino y Cansado, que forjaron mi personalidad. Les veía con trece añitos y me encantaban. Es una lástima que hoy en día no pongan programas como El Orgullo del Tercer Mundo (en su lugar están El Diario de Patricia y semejantes). Y ese glorioso final de cada sketch: "qué va qué va qué va... ¡Yo leo a Kierkegaard!"



En segundo lugar está El Informal. Me vais a acusar de adoradora de la cultura de masas pero me da igual. Esta versión del Imagine de Lennon es para mí la mejor que se ha hecho nunca. ¡Si hasta la tengo en mi mp3!


Y finalmente, el mejor grupo cómico de la historia de la Humanidad (con el perdón de Aristófanes), con el mejor sketch que he visto jamás... Me lo sé de memoria todo de corrido, y soy de esas borrachas pesadas que se empeñan en recitarlo desde "Nobody expects the Spanish Inquisition!" hasta "And our nice red uniforms... Oh-shit!". Jo, qué grandes los Monty Python.

Dueto para gatos

Había una vez un señor que se llamaba Gioachino Rossini, que vivía en Padua y componía sus cosillas musicales. Compuso muchas óperas, pero le parecía de muy mala educación que a menudo las sopranos olvidaran la letra en mitad del escenario y cantasen lo que les venía en gana, de forma que se perdía el hilo de la historia y nadie sabía de qué iba la ópera exactamente, porque cuando la soprano tenía que cantar, pongamos, algo como: "Voy a suicidarme porque mi amante me ha dejado", decía, en lugar de eso: "Voy a-a-ahh tralará chim-pon", con lo cual, claro, el público se sorprendía al verla suicidarse, porque no había avisado primero (como es usual en las óperas).

El caso es que el querido Gioachino un día se hartó y decidió que estaba harto de las sopranos y que en adelante compodría sólo para los gatos, que como es bien sabido tienen muy buena memoria para lo suyo.

Lamentablemente el público ni la Historia comprendieron el intento de depuración musical de Rossini y las sopranos siguieron interpretando sus obras. Hasta hoy. Tres siglos después, finalmente, un avezado productor musical ha tirado la casa por la ventana y les ha producido un single a dos mezzosopranos de raza común europea.

Aquí tenéis, en exclusiva, el Duetto buffo di due gatti tal y como Rossini lo concibió:




PD: algunos dicen por ahí que este dueto no es de Rossini sino de algún tío danés desconocido. El argumento se cae por su propio peso porque, como es bien sabido, los daneses no tienen sentido del humor.

PD2: sé que últimamente publico poco y apenas comento, pero es necesario para que pueda concentrarme en la oposición. Y mirad que lo siento: sólo por cupabilidad he publicado esta entrada. Con un poco de suerte en seis meses volveré a la vida y a un ritmo normalillo de blogueo. ¡Qué dura es la vida del opositor!

Historias del microcosmos (II)

Hoy casi me pegan por ser comprensiva.

Me senté a estudiar en una mesa donde había una parejita. Claro que al principio no me di cuenta de que eran parejita, porque si no, no me hubiera sentado. Pero en seguida empezarona darse besitos y a reírse estúpidamente, por lo que se veía que eran una parejita. Continuaron ininterrumpidamente durante una hora; luego decidieron salir a fumar; luego volvieron y siguieron actuando de parejita. Yo no les dije nada porque aún tengo reciente mi época universitaria y me parece comprensible que el microcosmos se convierta en hura de apareamiento para las parejitas, pero como me era muy molesto tener ese runrún y ese almíbar mientras estudiaba, en cuanto vi un sitio libre en otra mesa me cambié.

Noté que la chica me miraba, pero pensé que era porque le gustaba mi peinado (o algo).

A las dos recogí mis cosas y comencé el proceso de marcharme a casa. Según bajaba las escaleras del microcosmos alguien me cogió del brazo. Me di la vuelta y me encontré de frente con la chica de la parejita, que me dijo:

- "Perdona, ¿tú de qué vas? O sea, ¿de qué vas?" (sic)

- "¿Ein?" -dije yo a mi vez, porque después de cinco horas de gramática francesa no me encontraba muy católica.

- "A ti qué te pasa, ¿que te crees superior al resto o qué? O sea, tú te crees que tú estás por encima y como eres perfecta no molestas, ¿no? O sea, y a ti te puede sonar el móvil y los demás no pueden hacer comentarios, ¿no?"

Es verdad que me sonó el móvil en el microcosmos, lo admito, pero lo silencié en seguida. Vamos, nada que ver con el murmullo constante de la parejita, que aguanté durante más de dos horas sin decir ni mú. El caso es que yo soy ante todo pacifista y algo cobardica y empecé a decir:

- "Pero si a mí me parece bien..."

La frase hubiera seguido "... que te lleves a tu novio a hacer manitas a la sala de estudio; yo sólo me aparté para no molestar, etc", pero me callé porque la chica puso una cara de malota pandillera de las que dan miedito y empezó a arremangarse la camisa de Tommy Hilfiger, y algo en mi interior gritó: "¡¡DIOXX, que te va a pegar!! ¡¡¡CORRE!!!"; y ésa fue mi primera intención. Pero en el tiempo en que tardaba en recoger mi mochila, el abrigo, la bufanda, la carpeta y el bolso, mi otra voz interior me dijo: "¡No seas cobarde! ¡Si te pega te defiendes! ¡Tú llevas razón y ella está loca!".

Así que me quedé quieta, dispuesta a plantarle cara. Ella en todo ese rato había estado insultándome (suele pasarme a veces, que la gente me hable y yo esté debatiendo con mis voces interiores y no me entere de nada; pero ya he aprendido a poner cara de escuchar aunque no esté escuchando). Cuando volví al mundo exterior la chica estaba diciendo:

- "Y no me mires así, o sea, que no me gusta, ¿sabes? [se ve que mi cara de escuchar aún puede mejorarse] Que me parece una falta de respeto to-tal por tu parte, joder"

Y mientras decía esto me cogió del brazo y supe que me iba a pegar. No sé porqué lo supe, pero lo supe. Sentí el miedo que precede a la bofetada en la cara. Casi sentí la bofetada en la cara.

Y de repente, desde la profundidad del aseo de chicos, salió mi salvación; la señora de la limpieza, gritando:

- "¡¡PERO QUE NO ME PISÉIS ÁAHI, QUE ACABO DE FREGAL-LO, LECHES!! ¡¡QUE PARECE QUE LO HACÉIS ADREDE, COÑO!! ¡¡¡¡¡LARGO LAS DOS!!!!!"


No desaproveché la oportunidad que se me concedía. A la velocidad del rayo (bueno, un poco menos) recogí el abrigo, la bufanda, la carpeta, la mochila y el bolso y salí escopetada del microcosmos, dejando a la chica y a la señora de la limpieza frente a frente, como Godzilla frente a King-Kong.

Qué dura es la vida del opositor. Y qué ganas tengo de que los universitarios terminen los exámenes y que el microcosmos vuelva a su ser. Jo, es que es un sinvivir.

Historias del microcosmos (I)

Una bitácora que solía leer hace unos años hablaba de la biblioteca donde el autor preparaba sus oposiciones como el microcosmos. Ahora que soy yo la que oposita (a profe de francés; creo que lo mencioné alguna vez) estoy experimentando en propia carne esa sociedad en miniatura que es la sala de estudio.

Ahora en concreto está el microcosmos lleno de universitarios en temporada de éxamenes. Hay un millón de motivos por los que un universitario va al microcosmos en época de exámenes; pero lo que es cierto es que para estudiar suele quedarse en casa.

Anteayer uno intentó ligar conmigo. Estaba sentado con un amigo en la mesa de en frente y no dejaban de cuchichear y de mirarme. Oí que el amigo le decía:

- "Ya, pero no tienes huevos"
- "¿Que no tengo huevos? Vas a verlo"

Y se acercó a mi mesa, se sentó a mi lado e inició conversación con la muy típica frase de:

- "Yo a ti te conozco de Magisterio, ¿verdad?"

Le contesté que lo dudaba. Entonces me preguntó mi nombre, estado civil y lugar de procedencia, a todo lo cual contesté muy educadamente y preguntando a mi vez. Mientras hablaba conmigo el chaval lanzaba miradas a la mesa de enfrente enarcando mucho las cejas y abriendo exageradamente los ojos, lo cual como todo el mundo sabe significa algo así como: "¡Mírame! ¡Me la estoy ligando!".

Observó mis apuntes y me preguntó si estudiaba Filología.

- "No, yo ya terminé la Universidad hace tres años. Éstos son los apuntes de la oposición"
- "Pero... ¿hace tres años? ... Entonces, ¿cúantos años tienes?"
- "Veinticuatro"
- "Ahm"

No dijo nada más; se levantó sin despedirse, se dirigió a la mesa de en frente y le dijo a su amigo (en voz baja, pero no tan baja que yo no pudiera oírlo):

- "¡Tío! ¡Es súper vieja! ¡¡Tiene 24 años!!"

Jo.